CALIFORNIA, Estados Unidos.- "No piques entre horas". Si esta frase te resulta familiar, ahora puedes confiar en quien te la dijo. Según un estudio publicado en la revista "Cell Metabolism", tan importante es lo que se come como cuándo se come. De hecho, el análisis dice que establecer unos horarios fijos para alimentarse y respetar los tiempos de descanso es fundamental para prevenir la enfermedad metabólica y mantener el peso a raya.

Para comprobar si determinados ciclos metabólicos pueden proteger contra la obesidad y otros problemas, investigadores del Departamento de Gastroenterología de la Universidad de California, en Estados Unidos, han desarrollado un estudio en el que utilizaron ratones. Lo que hicieron fue alimentarlos durante 18 semanas con una dieta estándar y otra alta en grasas. Algunos de ellos tenían un acceso libre a la alimentación, y otros, un horario limitado de ocho horas.

Lo que observaron estos investigadores es que tanto los ratones que tomaron una dieta alta en grasas como los que comieron una dieta normal estuvieron protegidos de la obesidad siempre que la ingesta la realizaran en un horario restringido.

Estos roedores mostraron mejoras en su ritmos metabólicos y funcionales, ganaron menos peso y sufrieron menos niveles de inflamación, un marcador relacionado con la resistencia a la insulina, en comparación con los que comieron a cualquier hora. La información fue reproducida en español por el diario ElMundo.es.

"Cuando comemos aleatoriamente, algunos genes no están completamente encendidos o apagados", explica el principal autor del estudio, Satchidananda Panda, del Instituto de Estudios Biológicos. Esto significa que a veces nuestro hígado, intestino, músculos y otros órganos funcionarán en un pico de eficiencia y otras veces estarán más o menos dormidos. Así las cosas, ¡ni se te ocurra comerte dos medialunas a media mañana! (Especial)